Dos rachas frente a frente
Roger Federer, campeón de los tres últimos Wimbledon, jugará el domingo la final con Rafael Nadal, quien le ganó sus cuatro partidos en 2006.

LONDRES (EFE/AP) - Roger Federer y Rafael Nadal. Rafael Nadal y Roger Federer. Los dos grandes dominadores del circuito de la ATP se verán las caras una vez más el domingo y, nuevamente, será en una final; en este caso, la de Wimbledon, ya que ambos superaron sus partidos de semifinales con relativa facilidad.
La lluvia provocó una demora de dos horas, pero menos tiempo le llevó a Roger Federer ser otra vez finalista. El tenis ofensivo y exquisito del suizo fue demasiado para el sueco Jonas Bjorkman y, así, el Nº 1 del mundo buscará retener la corona, conseguida en los tres últimos años.
Federer, primera cabeza de serie, venció a Bjorkman por 6-2, 6-0 y 6-2 en una hora y 17 minutos, en la primera semifinal en el césped de Londres. El suizo viene de ganar el año pasado Wimbledon y el US Open, esta temporada festejó en el Abierto de Australia y cayó en la final de Roland Garros.
Por su parte, Nadal, Nº 2 del mundo y doble campeón del Abierto de Francia, se vio un poco más exigido por el chipriota Marcos Baghdatis, pero terminó cerrando en tres sets, por 6-1, 7-5 y 6-3.
Nadal nunca llegó tan alto en Londres y los pronósticos no lo tenían entre los favoritos para llegar hasta el partido decisivo. El domingo se verá si mantiene su dominio ante Federer, al que aventaja 6-1 en el historial entre ellos y al que venció las cuatro veces en las que se enfrentaron en 2006, aunque tres de ellas fueron sobre arcilla.
Sin embargo, Federer, pese a la racha adversa ante el español, este año tiene una increíble foja de 55-0 frente a todos los demás tenistas.
Baghdatis, 18º cabeza de serie, sumó, igualmente, otra gran actuación y llegó a las instancias decisivas de su segundo Grand Slam; en enero había perdido la final del Abierto de Australia, precisamente ante Federer.
UNA CLASE DE TENIS
Dueño de siete títulos de Grand Slam, Federer se metió en otra definición de un "Mayor", nuevamente en el tradicional pasto londinense. Su adversario, Bjorkman, tiene 34 años, siendo justo 10 mayor que él. El sueco, ex líder mundial en dobles y Nº 4 en singles hace nueve años, fue la gran sorpresa del certamen.
Fue un monólogo, un concierto de Federer. Saques, voleas, derechas ganadoras, toques, todo en un choque desigual, en el que Bjorkman no pudo hacer casi nada. Su propuesta ofensiva fue insuficiente y sólo ganó algunos puntos en la red.
El resultado, en el que Federer sólo perdió cuatro games, fue el más abultado en semifinales de varones en Wimbledon, desde que el torneo adoptó su formato actual en 1922.
Sentenció desde el set inicial. Sin perder la concentración, la meticulosidad del número resultó efectiva, para apuntarse su 47 victoria consecutiva en la superficie rápida. Fue visto y no visto. Federer comenzó imprimiendo su autoridad en el primer set, que solventó con comodidad y sin conceder ocasiones a su oponente, en sólo 27 minutos.
El defensor del título logró aquí romper el servicio del curtido Bjorkman en dos ocasiones y, sin perder la compostura, se anotó la manga con una amplia ventaja de 6-2.
El segundo capítulo mostró un guión similar, poco favorable a un Bjorkman carente de recursos y cada vez más impotente. De nuevo, el helvético, con un saque letal que le permitió anotarse 9 aces, logró un punto de ruptura en el primer juego, que desesperó a Bjorkman, quien incurrió en nada menos que 18 errores no forzados y el desarrollo del encuentro continuó por los derroteros previstos.
Falto de imaginación y posiblemente sufriendo la gran presión del momento, el tenista sueco no consiguió recomponer su juego, ante los golpes certeros del suizo, quien se apuntó un total de 30 puntos ganadores, frente a los 13 de Bjorkman.
El nórdico se resintió de forma visible de las embestidas del huracán Federer, quien liquidó la segunda reválida en 23 minutos, con una rapidez pasmosa y por un abrumador y humillante 6-0.
Las pautas del encuentro se repitieron en el tercer set, que fue más de lo mismo: golpes ganadores del número uno del mundo, ante un aturdido Bjorkman, quien hacía lo que podía. Tras once juegos consecutivos de Federer, el sueco logró anotarse el primero, con el 2-1, al que siguió un gran aplauso del público.
Con 3-1 en el tercer set, de 27 minutos, el helvético era un derroche de golpes impecable, que hacía más evidente la inferioridad táctica del tenista escandinavo, quien sólo pudo convertir 3 saques directos.
Federer llegó ahora a la final de Wimbledon, sin perder un set en los seis partidos ganados, ante Gasquet, Henman, Mahut, Berdych, Ancic y Bjorkman, en este orden. Es más: de los 18 sets que ganó, en sólo uno debió ir al tie-break, para hacer la diferencia. El último en ganar este Abierto inglés sin ceder un set, fue el sueco Björn Borg, en 1976, hace justo 30 años.
Además, el suizo está cada vez más cerca de conseguir emular el currículum de Borg, quien se proclamó campeón en esta competición en cinco ediciones consecutivas (1976-80), y podría, además, emular lo alcanzado por el estadounidense Pete Sampras, quien se proclamó campeón en cuatro al hilo (1997-2000).
El suizo, quien cumplirá 25 años el mes próximo, está cerca de obtener su octavo Grand Slam, ya que suma las coronas de Wimbledon en 2003, 2004 y 2005, US Open en 2004 y 2005 y Australia en 2004 y 2006. Solamente cedió en una definición de un "Mayor", hace un mes en París.
CON MUCHA COMODIDAD
Nadal arrasó en La Catedral. Como hiciera Federer en su eliminatoria ante Bjorkman, despachó sin problemas a Baghdatis en el primer set, que sólo duró media hora. Comenzó avisando, rompiendo el servicio de su rival ya en el primer juego y volvió a lograr la ruptura en el quinto, después de que el chipriota salvara una bola de break.
En total, tres veces consiguió el español quebrar el saque de su oponente en la primera reválida -donde tuvo en su poder un total de 12 bolas de break, en las que logró la ruptura en 5 ocasiones-, para comenzar el segundo examen con un ímpetu similar.
La misma garra demostró el español a comienzo del segundo set, en el que en el primer juego llevaba ya trece golpes ganadores y desplegaba un juego muy superior al de su rival, decimoctavo favorito.
Se trató del set más largo, con 64 minutos, algo más del doble que el primero. En él, Baghdatis logró ponerse las pilas por momentos y llegó a tener oportunidades. El de Limassol imprimió más carácter a su tenis y consiguió igualar el marcador a dos. Los dos rivales se enzarzaron en varios juegos largos e igualados, en los que claramente el chipriota, quien no dejaba de sonreír a estas alturas de partido, trató de elevar su rendimiento.
Nadal, quien sumó un total de 43 golpes ganadores y cometió 16 errores no forzados -5 en cada una de las dos primeras mangas y 6 en la última-, tuvo en su mano dos bolas de set, en el noveno juego de esta manga, la primera de las cuales salvó Baghdatis con un punto ganador y, la otra, logrando el deuce.
Aunque, el que fuera finalista en Australia, comenzó a imprimir más agresividad a sus golpes y niveló el marcador a cinco, el zurdo de Manacor fue quien aumentó su ventaja, rematando el parcial por 7-5. El español, quien no perdió su servicio ni una sola vez y no cometió ninguna doble falta, logró en el tercer set cuatro aces, pero sufrió para defender su saque en el primer juego.
Pronto volvió Nadal a meterse en el partido, para seguir castigando al jugador chipriota, quien cambió la sonrisa por gestos de frustración. Cuando el marcador iba 2-4, Baghdatis, quien incurrió en 23 errores no forzados y logró 38 golpes ganadores, 19 en el segundo set, tuvo en su poder cuatro bolas de ruptura, que el tenista balear logró levantar.
Nadal cerró el último set con un 6-3 y se metió por derecho en la gran Final, donde ya le espera el número uno del mundo, el suizo Roger Federer, quien acumuló su 47ª victoria consecutiva en hierba.
Baghdatis, el que fuera inesperado finalista del Abierto de Australia, campeón mundial en la categoría de junior y el primer chipriota que logra un lugar entre los 100 primeros de la ATP, no logró impedir a Nadal seguir la huella de Manolo Santana.
El zurdo de Manacor, como lo hiciera en 1999 el estadounidense Andre Agassi, al que eliminó en tercera ronda, en el último encuentro disputado por el de Las Vegas en Wimbledon, logró meterse en la final, tres semanas después de haber ganado Roland Garros. El último en ganar de forma consecutiva ambos grandes, fue el sueco Björn Borg (1978, 1979 y 1980).

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LONDRES (EFE/AP) - Roger Federer y Rafael Nadal. Rafael Nadal y Roger Federer. Los dos grandes dominadores del circuito de la ATP se verán las caras una vez más el domingo y, nuevamente, será en una final; en este caso, la de Wimbledon, ya que ambos superaron sus partidos de semifinales con relativa facilidad.
La lluvia provocó una demora de dos horas, pero menos tiempo le llevó a Roger Federer ser otra vez finalista. El tenis ofensivo y exquisito del suizo fue demasiado para el sueco Jonas Bjorkman y, así, el Nº 1 del mundo buscará retener la corona, conseguida en los tres últimos años.
Federer, primera cabeza de serie, venció a Bjorkman por 6-2, 6-0 y 6-2 en una hora y 17 minutos, en la primera semifinal en el césped de Londres. El suizo viene de ganar el año pasado Wimbledon y el US Open, esta temporada festejó en el Abierto de Australia y cayó en la final de Roland Garros.
Por su parte, Nadal, Nº 2 del mundo y doble campeón del Abierto de Francia, se vio un poco más exigido por el chipriota Marcos Baghdatis, pero terminó cerrando en tres sets, por 6-1, 7-5 y 6-3.
Nadal nunca llegó tan alto en Londres y los pronósticos no lo tenían entre los favoritos para llegar hasta el partido decisivo. El domingo se verá si mantiene su dominio ante Federer, al que aventaja 6-1 en el historial entre ellos y al que venció las cuatro veces en las que se enfrentaron en 2006, aunque tres de ellas fueron sobre arcilla.
Sin embargo, Federer, pese a la racha adversa ante el español, este año tiene una increíble foja de 55-0 frente a todos los demás tenistas.
Baghdatis, 18º cabeza de serie, sumó, igualmente, otra gran actuación y llegó a las instancias decisivas de su segundo Grand Slam; en enero había perdido la final del Abierto de Australia, precisamente ante Federer.
UNA CLASE DE TENIS
Dueño de siete títulos de Grand Slam, Federer se metió en otra definición de un "Mayor", nuevamente en el tradicional pasto londinense. Su adversario, Bjorkman, tiene 34 años, siendo justo 10 mayor que él. El sueco, ex líder mundial en dobles y Nº 4 en singles hace nueve años, fue la gran sorpresa del certamen.
Fue un monólogo, un concierto de Federer. Saques, voleas, derechas ganadoras, toques, todo en un choque desigual, en el que Bjorkman no pudo hacer casi nada. Su propuesta ofensiva fue insuficiente y sólo ganó algunos puntos en la red.El resultado, en el que Federer sólo perdió cuatro games, fue el más abultado en semifinales de varones en Wimbledon, desde que el torneo adoptó su formato actual en 1922.
Sentenció desde el set inicial. Sin perder la concentración, la meticulosidad del número resultó efectiva, para apuntarse su 47 victoria consecutiva en la superficie rápida. Fue visto y no visto. Federer comenzó imprimiendo su autoridad en el primer set, que solventó con comodidad y sin conceder ocasiones a su oponente, en sólo 27 minutos.
El defensor del título logró aquí romper el servicio del curtido Bjorkman en dos ocasiones y, sin perder la compostura, se anotó la manga con una amplia ventaja de 6-2.
El segundo capítulo mostró un guión similar, poco favorable a un Bjorkman carente de recursos y cada vez más impotente. De nuevo, el helvético, con un saque letal que le permitió anotarse 9 aces, logró un punto de ruptura en el primer juego, que desesperó a Bjorkman, quien incurrió en nada menos que 18 errores no forzados y el desarrollo del encuentro continuó por los derroteros previstos.
Falto de imaginación y posiblemente sufriendo la gran presión del momento, el tenista sueco no consiguió recomponer su juego, ante los golpes certeros del suizo, quien se apuntó un total de 30 puntos ganadores, frente a los 13 de Bjorkman.
El nórdico se resintió de forma visible de las embestidas del huracán Federer, quien liquidó la segunda reválida en 23 minutos, con una rapidez pasmosa y por un abrumador y humillante 6-0.
Las pautas del encuentro se repitieron en el tercer set, que fue más de lo mismo: golpes ganadores del número uno del mundo, ante un aturdido Bjorkman, quien hacía lo que podía. Tras once juegos consecutivos de Federer, el sueco logró anotarse el primero, con el 2-1, al que siguió un gran aplauso del público.
Con 3-1 en el tercer set, de 27 minutos, el helvético era un derroche de golpes impecable, que hacía más evidente la inferioridad táctica del tenista escandinavo, quien sólo pudo convertir 3 saques directos.
Federer llegó ahora a la final de Wimbledon, sin perder un set en los seis partidos ganados, ante Gasquet, Henman, Mahut, Berdych, Ancic y Bjorkman, en este orden. Es más: de los 18 sets que ganó, en sólo uno debió ir al tie-break, para hacer la diferencia. El último en ganar este Abierto inglés sin ceder un set, fue el sueco Björn Borg, en 1976, hace justo 30 años.
Además, el suizo está cada vez más cerca de conseguir emular el currículum de Borg, quien se proclamó campeón en esta competición en cinco ediciones consecutivas (1976-80), y podría, además, emular lo alcanzado por el estadounidense Pete Sampras, quien se proclamó campeón en cuatro al hilo (1997-2000).
El suizo, quien cumplirá 25 años el mes próximo, está cerca de obtener su octavo Grand Slam, ya que suma las coronas de Wimbledon en 2003, 2004 y 2005, US Open en 2004 y 2005 y Australia en 2004 y 2006. Solamente cedió en una definición de un "Mayor", hace un mes en París.
CON MUCHA COMODIDAD
Nadal arrasó en La Catedral. Como hiciera Federer en su eliminatoria ante Bjorkman, despachó sin problemas a Baghdatis en el primer set, que sólo duró media hora. Comenzó avisando, rompiendo el servicio de su rival ya en el primer juego y volvió a lograr la ruptura en el quinto, después de que el chipriota salvara una bola de break.
En total, tres veces consiguió el español quebrar el saque de su oponente en la primera reválida -donde tuvo en su poder un total de 12 bolas de break, en las que logró la ruptura en 5 ocasiones-, para comenzar el segundo examen con un ímpetu similar.La misma garra demostró el español a comienzo del segundo set, en el que en el primer juego llevaba ya trece golpes ganadores y desplegaba un juego muy superior al de su rival, decimoctavo favorito.
Se trató del set más largo, con 64 minutos, algo más del doble que el primero. En él, Baghdatis logró ponerse las pilas por momentos y llegó a tener oportunidades. El de Limassol imprimió más carácter a su tenis y consiguió igualar el marcador a dos. Los dos rivales se enzarzaron en varios juegos largos e igualados, en los que claramente el chipriota, quien no dejaba de sonreír a estas alturas de partido, trató de elevar su rendimiento.
Nadal, quien sumó un total de 43 golpes ganadores y cometió 16 errores no forzados -5 en cada una de las dos primeras mangas y 6 en la última-, tuvo en su mano dos bolas de set, en el noveno juego de esta manga, la primera de las cuales salvó Baghdatis con un punto ganador y, la otra, logrando el deuce.
Aunque, el que fuera finalista en Australia, comenzó a imprimir más agresividad a sus golpes y niveló el marcador a cinco, el zurdo de Manacor fue quien aumentó su ventaja, rematando el parcial por 7-5. El español, quien no perdió su servicio ni una sola vez y no cometió ninguna doble falta, logró en el tercer set cuatro aces, pero sufrió para defender su saque en el primer juego.
Pronto volvió Nadal a meterse en el partido, para seguir castigando al jugador chipriota, quien cambió la sonrisa por gestos de frustración. Cuando el marcador iba 2-4, Baghdatis, quien incurrió en 23 errores no forzados y logró 38 golpes ganadores, 19 en el segundo set, tuvo en su poder cuatro bolas de ruptura, que el tenista balear logró levantar.
Nadal cerró el último set con un 6-3 y se metió por derecho en la gran Final, donde ya le espera el número uno del mundo, el suizo Roger Federer, quien acumuló su 47ª victoria consecutiva en hierba.
Baghdatis, el que fuera inesperado finalista del Abierto de Australia, campeón mundial en la categoría de junior y el primer chipriota que logra un lugar entre los 100 primeros de la ATP, no logró impedir a Nadal seguir la huella de Manolo Santana.
El zurdo de Manacor, como lo hiciera en 1999 el estadounidense Andre Agassi, al que eliminó en tercera ronda, en el último encuentro disputado por el de Las Vegas en Wimbledon, logró meterse en la final, tres semanas después de haber ganado Roland Garros. El último en ganar de forma consecutiva ambos grandes, fue el sueco Björn Borg (1978, 1979 y 1980).

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