Un festejo postergado
Después de tres años sin títulos, el tenista australiano Mark Philippoussis se coronó campeón en el torneo ATP de Newport.
NEWPORT (EFE) - El australiano Mark Philippoussis recuperó las sensaciones exitosas, que disfrutó hace unos años, con la consecución del título de Newport, que se disputa en hierba y está incluido en el circuito ATP, gracias a su triunfo frente al estadounidense Justin Gimelstob, octavo favorito, por 6-3 y 7-5.
El jugador de Melbourne, quien no jugaba una final desde 2003, cuando logró, en Shangai, su último éxito, hizo gala de los argumentos que dispararon su proyección en el tenis. Un servicio potente, proporcionando quince puntos gratis, con un 87 por ciento de logrados con el primer saque, para cerrar un triunfo en 102 minutos de juego.
Regresa a la primera línea Philippoussis. Condenado al ostracismo deportivo por culpa de las lesiones, que le empezaron a acosar en 2005, cuando desapareció de los cien primeros puestos.
El australiano, quien llegó a ser octavo del mundo en 1999, poco después de disputar la final del Abierto de Estados Unidos, su mayor coqueteo con un Grand Slam, junto con la final de Wimbledon en 2003, cuando perdió con Roger Federer, es ahora el 214 de la ATP.
Philippoussis, quien ya le había ganado a Gimelstob en dos de las tres veces que se habían enfrentado, aunque cayó en la más reciente, ha sumado en Newport su undécimo título en la orilla de la treintena, que alcanzará en noviembre.
No cedió nunca su saque el oceánico. Y no dio opción, a un adversario que buscó el primer triunfo individual de cierto relumbrón en una carrera discreta, especializada en los torneos de dobles.

Arquitectura y Diseño
NEWPORT (EFE) - El australiano Mark Philippoussis recuperó las sensaciones exitosas, que disfrutó hace unos años, con la consecución del título de Newport, que se disputa en hierba y está incluido en el circuito ATP, gracias a su triunfo frente al estadounidense Justin Gimelstob, octavo favorito, por 6-3 y 7-5.El jugador de Melbourne, quien no jugaba una final desde 2003, cuando logró, en Shangai, su último éxito, hizo gala de los argumentos que dispararon su proyección en el tenis. Un servicio potente, proporcionando quince puntos gratis, con un 87 por ciento de logrados con el primer saque, para cerrar un triunfo en 102 minutos de juego.
Regresa a la primera línea Philippoussis. Condenado al ostracismo deportivo por culpa de las lesiones, que le empezaron a acosar en 2005, cuando desapareció de los cien primeros puestos.
El australiano, quien llegó a ser octavo del mundo en 1999, poco después de disputar la final del Abierto de Estados Unidos, su mayor coqueteo con un Grand Slam, junto con la final de Wimbledon en 2003, cuando perdió con Roger Federer, es ahora el 214 de la ATP.
Philippoussis, quien ya le había ganado a Gimelstob en dos de las tres veces que se habían enfrentado, aunque cayó en la más reciente, ha sumado en Newport su undécimo título en la orilla de la treintena, que alcanzará en noviembre.
No cedió nunca su saque el oceánico. Y no dio opción, a un adversario que buscó el primer triunfo individual de cierto relumbrón en una carrera discreta, especializada en los torneos de dobles.

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