Dueño del duelo ruso
Nikolay Davydenko superó a Marat Safin y conquistó el título de Moscú.
MADRID (EFE) - El ruso Nikolay Davydenko ganó en Moscú su cuarto título de la temporada y prolongó la sequía de su compatriota Marat Safin al vencerlo por 6-4, 5-7 y 6-4, precipitado hasta los lugares discretos del ranking ATP y marginado de los éxitos desde que en enero de 2005 obtuvo el Abierto de Australia.
El tenista moscovita, quien llegó a ser número uno del mundo en 2000 y presenta uno de los palmarés más lustrosos del circuito, lleva tiempo inmerso en la discreción.
No aparece en los momentos cumbre de los torneos. Hasta ahora no había sobrepasado las semifinales, tal y como sucedió en Bangkok, Valencia y Washington.
En Moscú, su casa, firmó un buen torneo hasta que selló su condición de finalista por primera vez en el año.
Pero Davydenko disfruta de un momento de juego superior al de Safin. Está en crecimiento. Es el quinto del circuito. Y en Viena afrontó la sexta final de la temporada.
Salió ganador en New Haven, Poertschach y Sopot, aunque perdió en Bastad y Estoril.
Safin ofreció batalla. Una cualidad casi desconocida dentro de un tenis donde sobresale el talento. No desfalleció a pesar de ceder el primer parcial. Y se anotó el segundo.
Más firme, especialmente en la condición física, el ruso de origen ucranio subrayó su superioridad y certificó su condición de primer favorito, para nutrir su historial y para abrillantar su palmarés.
De paso, Davydenko dejó en tablas los enfrentamientos particulares con su compatriota, con el que perdía por dos a uno antes del inicio del torneo.
Sin embargo, la última referencia, este año en Estoril, dejó en evidencia la situación. El quinto del mundo lo ganó 4-6, 6-1 y 6-2, por lo que en Moscú obtuvo su segunda victoria al hilo.

Arquitectura y Diseño
MADRID (EFE) - El ruso Nikolay Davydenko ganó en Moscú su cuarto título de la temporada y prolongó la sequía de su compatriota Marat Safin al vencerlo por 6-4, 5-7 y 6-4, precipitado hasta los lugares discretos del ranking ATP y marginado de los éxitos desde que en enero de 2005 obtuvo el Abierto de Australia.El tenista moscovita, quien llegó a ser número uno del mundo en 2000 y presenta uno de los palmarés más lustrosos del circuito, lleva tiempo inmerso en la discreción.
No aparece en los momentos cumbre de los torneos. Hasta ahora no había sobrepasado las semifinales, tal y como sucedió en Bangkok, Valencia y Washington.
En Moscú, su casa, firmó un buen torneo hasta que selló su condición de finalista por primera vez en el año.
Pero Davydenko disfruta de un momento de juego superior al de Safin. Está en crecimiento. Es el quinto del circuito. Y en Viena afrontó la sexta final de la temporada.
Salió ganador en New Haven, Poertschach y Sopot, aunque perdió en Bastad y Estoril.
Safin ofreció batalla. Una cualidad casi desconocida dentro de un tenis donde sobresale el talento. No desfalleció a pesar de ceder el primer parcial. Y se anotó el segundo.
Más firme, especialmente en la condición física, el ruso de origen ucranio subrayó su superioridad y certificó su condición de primer favorito, para nutrir su historial y para abrillantar su palmarés.
De paso, Davydenko dejó en tablas los enfrentamientos particulares con su compatriota, con el que perdía por dos a uno antes del inicio del torneo.
Sin embargo, la última referencia, este año en Estoril, dejó en evidencia la situación. El quinto del mundo lo ganó 4-6, 6-1 y 6-2, por lo que en Moscú obtuvo su segunda victoria al hilo.

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