Chucho no pudo descorchar
El argentino José Acasuso cayó en la final del ATP de Stuttgart frente al español David Ferrer, quien logró su primer título en lo que va del año.

STUTTGART (EFE) - La fe en sus posibilidades y la fortaleza física de David Ferrer, tercer favorito, terminaron por premiar al tenista español con su primer título de la temporada, en Stuttgart, después de batir en un duro y largo duelo al argentino José Acasuso (6-4, 3-6, 6-7 (3), 7-5 y 6-4), tras casi cinco horas de lucha.
El alicantino, quien hereda la corona conquistada por su compatriota Rafael Nadal en este mismo escenario, también con un triunfo frente a un argentino (Gastón Gaudio), se quitó de encima un puñado de maleficios, que barruntaban en sus participaciones.
Una de ellas, la falta de autoridad en los momentos claves de los torneos. Se había hecho un hueco Ferrer entre la elite. De hecho, el pasado curso cercó a los mejores del mundo y se quedó a orillas de la Copa Masters de Shangai. Pero sus aspiraciones se estrellaban en los cuartos de final. O en las semifinales.
De hecho, Ferrer, en cuya hoja de servicios sólo brilla el título de 2002 en Bucarest, afrontaba en Stuttgart la primera final de la temporada. Su mejor registro fue la semifinal en el Masters Series de Miami y otros cuantos cuartos de final.
El torneo alemán le llegó en buen momento a este jugador, ahora el dieciocho del mundo, quien se encontró como rival a un argentino, perdido unos puestos por detrás en el ranking, pero que tradicionalmente se le da mal. Es una de las bestias negras del español.
El tenista de Posadas, 32 de la clasificación mundial, de la misma generación que Ferrer, le había ganado al español en cuatro de los cinco enfrentamientos que databa el historial de ambos. Las más recientes. Precisamente, el único triunfo del alicantino fue en Bucarest, en la final de 2002, cuando ganó su único título.
Acasuso se impuso en todas las posteriores. Incluida la más reciente, en 2006. La del Masters Series de Roma, donde el sudamericano venció con rotundidad.
Llevaba el mismo camino en Stuttgart. Sobre todo, cuando el argentino se situaba a un juego de la victoria final (4-6, 6-3, 7-6 (3) y 5-1). Pero Ferrer, desquiciado por momentos, se apuntó cuatro juegos de una tacada, igualó el parcial y después el partido, que se adjudicó, finalmente, en el quinto set. Su rival ya había empezado a notar las amenazas físicas.
"Ha valido la pena la espera hasta un nuevo título, porque Stuttgart es un torneo grande. Tengo que felicitar a mi rival, Acasuso, porque ha jugado un gran partido. Espero que se recupere de sus dolencias", dijo el campeón, tras el encuentro.
"Nunca me di por vencido. Siempre confié en la victoria y lo he dado todo por el triunfo", añadió Ferrer.
Sin embargo, el sudamericano lamentó la derrota. "Estas derrotas son las que duelen, pero de todo se aprende", apuntó Acasuso.

Arquitectura y Diseño

STUTTGART (EFE) - La fe en sus posibilidades y la fortaleza física de David Ferrer, tercer favorito, terminaron por premiar al tenista español con su primer título de la temporada, en Stuttgart, después de batir en un duro y largo duelo al argentino José Acasuso (6-4, 3-6, 6-7 (3), 7-5 y 6-4), tras casi cinco horas de lucha.
El alicantino, quien hereda la corona conquistada por su compatriota Rafael Nadal en este mismo escenario, también con un triunfo frente a un argentino (Gastón Gaudio), se quitó de encima un puñado de maleficios, que barruntaban en sus participaciones.
Una de ellas, la falta de autoridad en los momentos claves de los torneos. Se había hecho un hueco Ferrer entre la elite. De hecho, el pasado curso cercó a los mejores del mundo y se quedó a orillas de la Copa Masters de Shangai. Pero sus aspiraciones se estrellaban en los cuartos de final. O en las semifinales.
De hecho, Ferrer, en cuya hoja de servicios sólo brilla el título de 2002 en Bucarest, afrontaba en Stuttgart la primera final de la temporada. Su mejor registro fue la semifinal en el Masters Series de Miami y otros cuantos cuartos de final.
El torneo alemán le llegó en buen momento a este jugador, ahora el dieciocho del mundo, quien se encontró como rival a un argentino, perdido unos puestos por detrás en el ranking, pero que tradicionalmente se le da mal. Es una de las bestias negras del español.
El tenista de Posadas, 32 de la clasificación mundial, de la misma generación que Ferrer, le había ganado al español en cuatro de los cinco enfrentamientos que databa el historial de ambos. Las más recientes. Precisamente, el único triunfo del alicantino fue en Bucarest, en la final de 2002, cuando ganó su único título.
Acasuso se impuso en todas las posteriores. Incluida la más reciente, en 2006. La del Masters Series de Roma, donde el sudamericano venció con rotundidad.
Llevaba el mismo camino en Stuttgart. Sobre todo, cuando el argentino se situaba a un juego de la victoria final (4-6, 6-3, 7-6 (3) y 5-1). Pero Ferrer, desquiciado por momentos, se apuntó cuatro juegos de una tacada, igualó el parcial y después el partido, que se adjudicó, finalmente, en el quinto set. Su rival ya había empezado a notar las amenazas físicas.
"Ha valido la pena la espera hasta un nuevo título, porque Stuttgart es un torneo grande. Tengo que felicitar a mi rival, Acasuso, porque ha jugado un gran partido. Espero que se recupere de sus dolencias", dijo el campeón, tras el encuentro.
"Nunca me di por vencido. Siempre confié en la victoria y lo he dado todo por el triunfo", añadió Ferrer.
Sin embargo, el sudamericano lamentó la derrota. "Estas derrotas son las que duelen, pero de todo se aprende", apuntó Acasuso.

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