Tuesday, August 29, 2006

La única "jugadora"

La lluvia hizo estragos en la segunda jornada del US Open.


NUEVA YORK (AP) - Lleyton Hewitt no se resbaló, porque supo frenarse a tiempo. La del australiano fue la imagen de la segunda jornada del Abierto de Estados Unidos, marcada por la inclemente lluvia.

Todo el día llovió en Nueva York y, en dos ocasiones, los organizadores del último Grand Slam de la temporada se vieron obligados a postergar partidos en marcha en las canchas de cemento del complejo de Flushing Meadows.

El inicio de la jornada se demoró tres horas y media, pero apenas se pudieron jugar unos cuantos sets en nueve de los 63 partidos programados.

Los partidos de los argentinos David Nalbandian y Guillermo Coria, así como el del chileno Fernando González, figuraron dentro de los 15 del cuadro masculino que fueron aplazados.

Hewitt, campeón del US Open de 2001, igualaba 5-5 con el español Albert Montañés en el primer set de su duelo de primera ronda, cuando arreció la lluvia y la juez del partido ordenó su interrupción. Poco antes, el pie derecho de Hewitt se deslizó sobre la línea de base de la cancha del estadio Louis Armstrong.

También salió a jugar la francesa Amelie Mauresmo, la segunda preclasificada, quien le ganaba 6-1, 2-5 a la desconocida alemana Kristina Barrois, cuando el partido fue interrumpido por segunda vez. Tras sus títulos en Australia y Wimbledon, Mauresmo busca completar el año con su tercera consagración en los torneos grandes.

Cada vez que la lluvia amainó, las cuadrillas encargadas de secar las canchas salieron a trabajar con las máquinas, pero el mal tiempo no dio cuartel.

Las posibilidades de que la tanda de partidos del martes se completaran no eran alentadoras, ya que se pronosticaron tormentas al atardecer y también durante la noche.

La última vez que una jornada completa tuvo que ser suspendida se remonta a 2004.

El portavoz del torneo, Chris Widmaier, dijo que un contratiempo de esa magnitud a esta altura "complicaría la programación", pero que Flushing Meadows tiene la capacidad de asumir una carga voluminosa de partidos.

Sin nada que hacer, el tedio se apoderó de los jugadores y muchos trataron de pasar el tiempo en las canchas de práctica, pese a la lluvia, como fue el caso de la suiza Martina Hingis y del argentino Guillermo Coria.



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