Tuesday, November 28, 2006

Sólo le falta la corona

El impresionente momento del tenis ruso busca su consagración.


MOSCU (AP) - Hace dos décadas y con la Unión Soviética al borde de su desintegración, ningún tenista ruso asomaba entre los 100 primeros del mundo. Hoy en día, la impresión generalizada es que están hasta en la sopa.

Los cuatro integrantes del equipo ruso de Copa Davis, que desde el viernes enfrentará a Argentina en la final, se encuentran entre los 30 primeros del mundo, todos capaces de ganarle a cualquiera en el circuito, salvo si se llama Roger Federer, claro está.

Con Maria Sharapova a la cabeza, la revolución rusa es aún más marcada entre las damas, al incluir a cuatro dentro del Top 10.

"No se puede negar. El tenis ruso pasa por un período de esplendor, pero no es obra de la casualidad", dijo Shamil Tarpischev, el capitán del equipo de Copa Davis. "Los pilares fueron colocados hace mucho tiempo".

Y eso se los deben a Boris Yeltsin, el ex presidente ruso.

Fanático rabioso del tenis, de no perderse ninguna competencia en casa, el entusiasmo de Yeltsin y su poder político tras el colapso soviético fueron claves en el auge tenístico.

De la noche a la mañana, el tenis pasó a ser el deporte que tenía que jugarse, en un país donde el fútbol y el hockey sobre hielo mandan.

La parada en Rusia de las giras de la ATP y la WTA para la Copa Kremlin, suele ser una de las que más espectadores atrae.

Nikolay Davydenko y Mijaíl Youzhny lograron en el Abierto de Estados Unidos ser la segunda dupla de rusos en avanzar a las semifinales de un torneo grande.

Sharapova (Florida), Marat Safin (España) y Dmitry Tursunov (California), éstos últimos también integrantes del equipo masculino, son modelos de otra característica rusa, el de los jugadores que se fueron al extranjero a una precoz edad.

Tanta es la gama de talento que Tarpischev tiene a disposición, que se dio el lujo de prescindir de Davydenko en la victoria sobre Estados Unidos en septiembre por el pase a la final, cuando el entonces cuatro del mundo venía de verse afectado por mareos en un torneo previo.

Tarpischev resulta ser la conexión del presente ruso con su pasado.

Capitán del equipo soviético de Copa Davis en los 70, no por nada se dice que a sus 58 años es el padre del tenis ruso, al dirigir la federación local, miembro ruso del Comité Olímpico Internacional y además ejercer como dirigente de la Copa Federación.

Sin embargo, se vio envuelto en problemas y en 1996 fue destituido de un puesto gubernamental, a causa de un escándalo de corrupción. Pero volvió a tomar las riendas un año después.

Su tarea pendiente es ganar la Davis de local. En el mismo escenario, el estadio Olímpico de Moscú, los equipos de Tarpischev perdieron las finales de 1994 y 1995 ante Suecia y Estados Unidos, respectivamente.

El solitario título conseguido en su historia fue al vencer a Francia en la final de 2002 en París, pero ahora la meta es hacerlo ante los suyos.

"Estamos frente a una posibilidad inmejorable, jugando en una cancha que nos favorece y un equipo excepcional que me ofrece muchas variantes", dijo Tarpischev. "Existe algo de presión, pero no es nada que no se pueda sobrellevar".



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