Se escapó la ilusión
Marat Safin terminó con el sueño argentino de conquistar por primera vez en su historia la Copa Davis, luego de vencer a José Acasuso en el último punto y sellar la definición a favor de Rusia por 3-2.

MOSCU (ESPN) - Se escapó. Una verdadera pena. En una final electrizante, de mucho nervio y adrenalina, Argentina perdió 3-2 con Rusia, en Moscú, y se quedó con las ganas de levantar por primera vez en la historia la mítica y centenaria Copa Davis. En cambio, el equipo europeo se volvió a coronar como en 2002, pero fue su primer éxito de local.
A todo o nada, en el quinto y definitorio punto, José Acasuso perdió con Marat Safin por 6-3, 3-6, 6-3 y 7-6 (7-5). Así, fue tristeza por la chance que se escapó para los más de 500 simpatizantes argentinos, liderados por el astro del fútbol mundial Diego Armando Maradona. Y delirio para los 10.000 rusos en el Estadio Olímpico moscovita.
Un rato antes, en otra actuación magistral, David Nalbandian había establecido la igualdad transitoria en la serie, al derrotar a Nikolay Davydenko por 6-2, 6-2, 4-6 y 6-4. Pero, finalmente, la mayor experiencia y nivel de Safin marcaron la diferencia sobre Acasuso.
Argentina disputó así su segunda definición, después de la derrota por 3-1 en Estados Unidos, en 1981. Y esta fue la primera final, entonces, en la que estiró la lucha hasta el quinto y dramático partido.
En cambio, Rusia obtuvo la Ensaladera de Plata como en 2002, cuando venció 3-2 a Francia en la final, en París. Esta fue su primera conquista en condición de local, ya que en casa los rusos perdieron las dos definiciones anteriores: en 1994 ante Suecia y en 1995 contra Estados Unidos.
"Cumplimos con la misión", dijo Safin, quien también tildó el triunfo como "lo más valioso" en su carrera. Antes ganó dos títulos de Grand Slam, el US Open y el Abierto de Australia, y fue Nº 1 del mundo.
DE IDA Y VUELTA
Acasuso debutó en esta eliminatoria, intentando darle a Argentina un triunfo histórico. Inclusive, lideraba por 2-1 los choques previos ante Safin, aunque había perdido el único encuentro en canchas rápidas.
"Tengo una gran confianza en él", había dicho Nalbandian sobre Acasuso, cuya misión era darle a Argentina su primer título de la historia, en el máximo torneo por equipos del tenis.
La ilusión, más que nunca, estaba en pie. Y en manos de Acasuso, quien reemplazó a Juan Ignacio Chela, en una previsible decisión del capitán, Alberto Mancini, después de la derrota ante Davydenko en la apertura de la serie, el viernes.
En el arranque del partido decisivo, Safin tomó las riendas quebrándole el saque a Acasuso, teniendo la iniciativa y siendo dominante. Así fue como se quedó con el primer set sin problemas.
En el segundo, la lucha fue dura, hasta que Acasuso rompió una vez el poderoso pero inestable, por momentos, servicio del local. Fue más punzante con su derecha, su revés ya no resultó sólo defensivo y le dio esperanzas al sueño copero, tras ganar ese parcial y poner las cosas con un set por lado.
En el tercer capítulo, Safin otra vez retomó la batuta, le quebró a Acasuso en el segundo game y se puso 3-0. Casi pierde el argentino el juego siguiente, pero lo salvó con lo justo varias veces y luego rompió el saque y llegó a ponerse 3-4.
En ese momento crucial, para buscar la igualdad, perdió el suyo sin obtener ni un punto y le quedó el servicio al ruso para adueñarse del parcial. Otra vez era ventaja para el anfitrión.
En el cuarto set, mantuvo cada uno su saque con cierta comodidad, hasta que llegaron a empatar 6-6. Y el tie-break, más que nunca, fue la muerte súbita para el equipo argentino, porque Safin picó en punta 3-1 y después 5-2. Pero Acasuso mantuvo sus dos puntos de saque y descontó para ponerse 4-5.
Sacó bárbaro el ruso y se puso match-point, pero recuperó el argentino y quedó 5-6. Enseguida dejó una derecha en la red y terminó la historia.
"Estuve a punto de dejar el tenis", admitió Safin, al tiempo que aseguró que "esto me salvó la temporada". El ruso atribuyó a su experiencia como el factor fundamental.
"Mala suerte para José, porque hizo un gran partido. Le faltó un poco de experiencia y en algunos momentos no le salieron bien las cosas". Este fue el partido número 43 de Safin en la Davis contra el quinto de Acasuso, aunque el argentino estaba invicto hasta la fecha.
UN EMPATE QUE ILUSIONO
En la carpeta sintética del Estadio Olímpico moscovita, Nalbandian, en dos horas y 39 minutos, volvió a demostrar por qué fue el campeón del Masters 2005 y Nº 3 del mundo hasta hace un mes, siendo ahora el octavo del ranking. Y se impuso una vez más a Davydenko, ahora 3º, para dejar 5-2 los enfrentamientos entre ambos.
Con velocidad, cambios de ritmo, inteligencia y nuevamente un drive incisivo, más parecido a su gran revés, el argentino marcó una clara diferencia. Y lo hizo desde el comienzo mismo, poniéndole mucha presión a un rival que no pudo mejorar su concepto con respecto a su gente, que lo tiene como ídolo a Safin.
En los dos primeros sets, la ventaja del argentino fue notoria, siendo agresivo y rotundo, mientras que Davydenko se equivocó demasiado y lo pagó muy caro. Ya en la segunda mitad del tercero fue otra historia, porque el ruso equilibró la acción y Nalbandian no pudo mantener la iniciativa. El local quebró el saque en el noveno game y luego, pese a sufrir, mantuvo el suyo para llevarse el parcial.
El cuarto set empezó mal para Nalbandian, ya que perdió su servicio en el game inicial y luego quedó 0-2. Se recuperó, rompió el saque del local en el cuarto game y logró el propio para ponerse 3-2. Otra vez quebró en el octavo juego, se puso 5-3, aunque cedió su servicio y no pudo rematar el encuentro.
Con marcador de 5-4, el argentino consiguió el quiebre decisivo y le puso el moño a otra estupenda victoria. Para extender su gran record copero a 20-4, gracias a 11 triunfos y apenas dos derrotas en singles y nueve éxitos y dos caídas en dobles.
Para Davydenko, la historia fue distinta con respecto a su victoria del viernes sobre Chela, al exhibir un juego desmejorado, cometiendo 8 dobles faltas y 76 errores no forzados. Nalbandian, en cambio, se equivocó en 47 ocasiones.
"Siempre sentí que tenía el control del partido, incluso cuando perdí en el tercero", dijo Nalbandian. "Quizás esperé un poco más el error de él y me eché atrás, pero volví a atacar", admitió.
Nalbandian suma ahora cuatro triunfos consecutivos sobre Davydenko (con apenas dos sets cedidos). Así había prolongado la lucha y la esperanza de millones y millones de argentinos y muchísimos fanáticos latinoamericanos.
"Creo que jugué muy bien. Fue un punto muy importante para darle a la Argentina la posibilidad de ganar la serie", había manifestado el cordobés.
"Davydenko es bueno, un gran jugador. Corrí bien en los dos primeros sets. Luego esperé el error de él y jugué un poquito atrasado. El no erró tanto como en los primeros dos, pero igual se sentía que yo tenía más chances que él de ganar y también en aquel set", aseguró el líder del equipo argentino.
Davydenko, por su parte, admitió que su derrota quedó predeterminada, tras los dos primeros sets. "Después de eso, sentí que no tenía fuerzas físicas ni morales para un partido de cinco sets y, aunque gané en el tercero, ya nada podía cambiar".
Con respecto a la presencia de Maradona en los vestuarios, para animar a los jugadores en la previa, Nalbandian indicó que "es un gran amigo, una gran persona que deja todo por el país".
"La verdad es que fue un golpe anímico muy grande para el equipo", aseguró Nalbandian, para quien el hecho de que Maradona haya venido a Moscú a alentar al equipo "no tiene precio".

Arquitectura y Diseño

MOSCU (ESPN) - Se escapó. Una verdadera pena. En una final electrizante, de mucho nervio y adrenalina, Argentina perdió 3-2 con Rusia, en Moscú, y se quedó con las ganas de levantar por primera vez en la historia la mítica y centenaria Copa Davis. En cambio, el equipo europeo se volvió a coronar como en 2002, pero fue su primer éxito de local.
A todo o nada, en el quinto y definitorio punto, José Acasuso perdió con Marat Safin por 6-3, 3-6, 6-3 y 7-6 (7-5). Así, fue tristeza por la chance que se escapó para los más de 500 simpatizantes argentinos, liderados por el astro del fútbol mundial Diego Armando Maradona. Y delirio para los 10.000 rusos en el Estadio Olímpico moscovita.
Un rato antes, en otra actuación magistral, David Nalbandian había establecido la igualdad transitoria en la serie, al derrotar a Nikolay Davydenko por 6-2, 6-2, 4-6 y 6-4. Pero, finalmente, la mayor experiencia y nivel de Safin marcaron la diferencia sobre Acasuso.
Argentina disputó así su segunda definición, después de la derrota por 3-1 en Estados Unidos, en 1981. Y esta fue la primera final, entonces, en la que estiró la lucha hasta el quinto y dramático partido.
En cambio, Rusia obtuvo la Ensaladera de Plata como en 2002, cuando venció 3-2 a Francia en la final, en París. Esta fue su primera conquista en condición de local, ya que en casa los rusos perdieron las dos definiciones anteriores: en 1994 ante Suecia y en 1995 contra Estados Unidos.
"Cumplimos con la misión", dijo Safin, quien también tildó el triunfo como "lo más valioso" en su carrera. Antes ganó dos títulos de Grand Slam, el US Open y el Abierto de Australia, y fue Nº 1 del mundo.
DE IDA Y VUELTA
Acasuso debutó en esta eliminatoria, intentando darle a Argentina un triunfo histórico. Inclusive, lideraba por 2-1 los choques previos ante Safin, aunque había perdido el único encuentro en canchas rápidas."Tengo una gran confianza en él", había dicho Nalbandian sobre Acasuso, cuya misión era darle a Argentina su primer título de la historia, en el máximo torneo por equipos del tenis.
La ilusión, más que nunca, estaba en pie. Y en manos de Acasuso, quien reemplazó a Juan Ignacio Chela, en una previsible decisión del capitán, Alberto Mancini, después de la derrota ante Davydenko en la apertura de la serie, el viernes.
En el arranque del partido decisivo, Safin tomó las riendas quebrándole el saque a Acasuso, teniendo la iniciativa y siendo dominante. Así fue como se quedó con el primer set sin problemas.
En el segundo, la lucha fue dura, hasta que Acasuso rompió una vez el poderoso pero inestable, por momentos, servicio del local. Fue más punzante con su derecha, su revés ya no resultó sólo defensivo y le dio esperanzas al sueño copero, tras ganar ese parcial y poner las cosas con un set por lado.
En el tercer capítulo, Safin otra vez retomó la batuta, le quebró a Acasuso en el segundo game y se puso 3-0. Casi pierde el argentino el juego siguiente, pero lo salvó con lo justo varias veces y luego rompió el saque y llegó a ponerse 3-4.
En ese momento crucial, para buscar la igualdad, perdió el suyo sin obtener ni un punto y le quedó el servicio al ruso para adueñarse del parcial. Otra vez era ventaja para el anfitrión.
En el cuarto set, mantuvo cada uno su saque con cierta comodidad, hasta que llegaron a empatar 6-6. Y el tie-break, más que nunca, fue la muerte súbita para el equipo argentino, porque Safin picó en punta 3-1 y después 5-2. Pero Acasuso mantuvo sus dos puntos de saque y descontó para ponerse 4-5.
Sacó bárbaro el ruso y se puso match-point, pero recuperó el argentino y quedó 5-6. Enseguida dejó una derecha en la red y terminó la historia.
"Estuve a punto de dejar el tenis", admitió Safin, al tiempo que aseguró que "esto me salvó la temporada". El ruso atribuyó a su experiencia como el factor fundamental.
"Mala suerte para José, porque hizo un gran partido. Le faltó un poco de experiencia y en algunos momentos no le salieron bien las cosas". Este fue el partido número 43 de Safin en la Davis contra el quinto de Acasuso, aunque el argentino estaba invicto hasta la fecha.
UN EMPATE QUE ILUSIONO
En la carpeta sintética del Estadio Olímpico moscovita, Nalbandian, en dos horas y 39 minutos, volvió a demostrar por qué fue el campeón del Masters 2005 y Nº 3 del mundo hasta hace un mes, siendo ahora el octavo del ranking. Y se impuso una vez más a Davydenko, ahora 3º, para dejar 5-2 los enfrentamientos entre ambos.Con velocidad, cambios de ritmo, inteligencia y nuevamente un drive incisivo, más parecido a su gran revés, el argentino marcó una clara diferencia. Y lo hizo desde el comienzo mismo, poniéndole mucha presión a un rival que no pudo mejorar su concepto con respecto a su gente, que lo tiene como ídolo a Safin.
En los dos primeros sets, la ventaja del argentino fue notoria, siendo agresivo y rotundo, mientras que Davydenko se equivocó demasiado y lo pagó muy caro. Ya en la segunda mitad del tercero fue otra historia, porque el ruso equilibró la acción y Nalbandian no pudo mantener la iniciativa. El local quebró el saque en el noveno game y luego, pese a sufrir, mantuvo el suyo para llevarse el parcial.
El cuarto set empezó mal para Nalbandian, ya que perdió su servicio en el game inicial y luego quedó 0-2. Se recuperó, rompió el saque del local en el cuarto game y logró el propio para ponerse 3-2. Otra vez quebró en el octavo juego, se puso 5-3, aunque cedió su servicio y no pudo rematar el encuentro.
Con marcador de 5-4, el argentino consiguió el quiebre decisivo y le puso el moño a otra estupenda victoria. Para extender su gran record copero a 20-4, gracias a 11 triunfos y apenas dos derrotas en singles y nueve éxitos y dos caídas en dobles.
Para Davydenko, la historia fue distinta con respecto a su victoria del viernes sobre Chela, al exhibir un juego desmejorado, cometiendo 8 dobles faltas y 76 errores no forzados. Nalbandian, en cambio, se equivocó en 47 ocasiones.
"Siempre sentí que tenía el control del partido, incluso cuando perdí en el tercero", dijo Nalbandian. "Quizás esperé un poco más el error de él y me eché atrás, pero volví a atacar", admitió.
Nalbandian suma ahora cuatro triunfos consecutivos sobre Davydenko (con apenas dos sets cedidos). Así había prolongado la lucha y la esperanza de millones y millones de argentinos y muchísimos fanáticos latinoamericanos.
"Creo que jugué muy bien. Fue un punto muy importante para darle a la Argentina la posibilidad de ganar la serie", había manifestado el cordobés.
"Davydenko es bueno, un gran jugador. Corrí bien en los dos primeros sets. Luego esperé el error de él y jugué un poquito atrasado. El no erró tanto como en los primeros dos, pero igual se sentía que yo tenía más chances que él de ganar y también en aquel set", aseguró el líder del equipo argentino.
Davydenko, por su parte, admitió que su derrota quedó predeterminada, tras los dos primeros sets. "Después de eso, sentí que no tenía fuerzas físicas ni morales para un partido de cinco sets y, aunque gané en el tercero, ya nada podía cambiar".
Con respecto a la presencia de Maradona en los vestuarios, para animar a los jugadores en la previa, Nalbandian indicó que "es un gran amigo, una gran persona que deja todo por el país".
"La verdad es que fue un golpe anímico muy grande para el equipo", aseguró Nalbandian, para quien el hecho de que Maradona haya venido a Moscú a alentar al equipo "no tiene precio".

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