Sencillamente memorable
El chileno Fernando González le ganó con facilidad al español Rafael Nadal y es semifinalista del Abierto de Australia; espera a Tommy Haas.

MELBOURNE (ESPN) - Memorable, impresionante, inolvidable. El chileno Fernando González, el 10º favorito del torneo, le dio una clase magistral al español Rafael Nadal, Nº 2 del mundo, al superarlo en tres sets y avanzar cómdo a las semifinales del Abierto de Australia.
Con un marcador de 6-2, 6-4 y 6-3, González festejó como nunca, ya que alcanzó su primera semifinal en un certamen de Grand Slam. Así, se acerca a lo que logró su compatriota Marcelo Ríos, finalista en Melbourne en 1998.
Ahora González, quien afirma que vive su mejor momento tenístico, espera el viernes al alemán Tommy Haas, 12º favorito, quien salvó un punto de partido y venció al ruso Nikolay Davydenko (3º) por 6-3, 2-6, 1-6, 6-1 y 7-5 para alcanzar las semifinales en el rebound ace australiano.
A los 26 años, González, el Nº 9 del mundo, ya había llegado a cuartos de final una vez en cada uno de los otros tres campeonatos de Grand Slam: en el US Open 2002, en Roland Garros 2003 y en Wimbledon 2005. Su mejor actuación previa en Melbourne había sido acceder a octavos en 2002.
Así Nadal se quedó otra vez afuera de las semifinales en un torneo "Mayor" sobre canchas rápidas, como es habitual en el escolta del suizo Roger Federer, aunque fue finalista en el césped de Londres el año pasado.
CON POTENCIA Y ACTITUD
La dureza del servicio y derecha de González desterraron a Nadal en los cuartos de final, donde el jugador de Santiago se impuso en dos horas y cinco minutos.
"Salí a la pista lesionado en el glúteo y el isquiotibial izquierdo y apenas podía correr", manifestó Nadal tras el partido, al comentar que se hizo daño en el duelo de octavos de final contra el escocés Andy Murray.
Esas dos lesiones impidieron al español rendir al máximo en su duelo contra González. "Me levanté así", aseguró Nadal, y "salté al partido porque eran los cuartos de un Grand Slam".
González sumó la tercera victoria sobre el español en cuatro encuentros y alcanzó las semifinales de Melbourne para alegría de muchos chilenos que lo alentaron en el estadio Rod Laver Arena. En la otra semifinal se medirán el suizo Roger Federer (1º) y el estadounidense Andy Roddick (6º).
El encuentro comenzó una hora después de lo previsto, debido a la larga duración del duelo anterior entre Haas y Davydenko, ya que hubo que desalojar la pista y limpiar las tribunas.
La hinchada chilena, célebre siempre en Melbourne, no fue muy numerosa pero se hizo notar lo suficiente, con seguidores con pelucas pintadas con los colores de la bandera animando a su jugador, con el ya reconocido cántico "Chi, Chi, Chi... Le, Le, Le... Viva Chile".
El partido discurría por esos cauces, hasta que un espectador molestó a González cuando se disponía a hacer un segundo servicio, con el grito de "doble falta" en inglés. El juez de silla brasileño Carlos Bernardes solicitó luego respeto para los dos contendientes.
Nadal fue un jugador sin chispa, casi desconocido, durante buena parte del partido. Lento y con demasiados problemas con una derecha que le fallaba sin cesar, el de Manacor entró en una desesperación continua que le hizo gritar dos veces "puta", aunque tuvo suerte porque el juez no se dio cuenta.
González estuvo demoledor con su servicio, con el que consiguió 10 aces pero con el que siempre hizo mucho daño. Además neutralizó los tres puntos de ruptura que dispuso Nadal en todo el partido. Ese acierto al saque y una devastadora derecha con la que produjo 41 golpes ganadores se combinaron para destrozar el juego del español.
Mientras uno, el chileno, tenía un esquema perfectamente definido, el otro, Nadal, sufría para encontrarlo. Demasiado nervioso, el de Manacor no logró su primer ace hasta el quinto juego del tercer set, cuando minutos antes había solicitado la presencia del fisioterapeuta del torneo Paul Ness por un problema en una pierna.
El revés cortado de González, uno de los golpes que más ha mejorado desde que fichó al estadounidense Larry Stefanki como entrenador, también sirvió para ir minando la moral de Nadal, quien no encontraba el resquicio para centrarse, como le sucedió en octavos contra el escocés Andy Murray.
El chileno no bajó la guardia en ningún momento y no permitió entrar en el partido al campeón de Roland Garros, quien no perdía un encuentro de Grand Slam en tres sets, desde que Andy Roddick le eliminó en la segunda ronda del Abierto de Estados Unidos en 2004.
Mientras en el banco español era todo preocupación, la sonrisa imperaba en el de González, donde su novia, la argentina Gisela Dulko, no cesaba de animarlo. Nadal salvó un punto de partido, pero entregó el pase a las semis con un fallo de derecha. González levantó los brazos y explotó de alegría.
Con la eliminación de Nadal se acaba este año la participación española en los cuadros individuales del Abierto de Australia, un torneo maldito para ellos, pues es el único grande que falta por conquistar.
González se convirtió en el primer chileno que alcanza las semifinales de un Grand Slam después de Marcelo Ríos, finalista en Melbourne en 1998 y quien perdió en la lucha por el título ante el checo Petr Korda.
La progresión de González en este torneo ha sido evidente. El año pasado, cuando partía como noveno favorito, cayó en la primera ronda ante el estadounidense Alex Bogomolov y ahora sueña con alcanzar la final.
El santiaguino, temido por su poderoso servicio, metió 41 tiros ganadores y cometió apenas 16 errores. "Estoy realmente feliz", aseguró González. "Esta noche jugué un tenis increíble. Espero seguir así esta semana", se ilusionó.
SUPO DARLO VUELTA
El alemán es, con 28 años y nueve meses, el jugador más veterano que se mantiene en el cuadro. El año pasado ganó tres títulos: Delray Beach, Memphis y Los Angeles, para alcanzar los 10 que posee, todos en canchas duras, menos uno, Houston en 2004, sobre arcilla.
El germano acabó 2006 en el puesto 11º del mundo, su mejor clasificación desde que se perdió todo 2003, debido a una lesión en su hombro derecho. Ahora también sufrió algunos problemas físicos durante el tercer set en el muslo derecho, pero se recuperó.
Ganador del primer set, fue el alemán quien quedó 1-2 en parciales. Davydenko se adelantó 3-1 en el quinto set y luego, tras recortar Haas la diferencia, dispuso de un punto para cerrar su victoria con saque del alemán, pero el ruso se jugó el resto con un fuerte revés que se estrelló en la red.
Poco después, fue Haas el que quebró el saque de Davydenko en el undécimo game y luego se dispuso a servir él para ganar el encuentro. Haas disfrutó de dos bolas de partido y, en la primera, el ruso pidió revisión de la jugada al cantarle fuera un tiro a la línea de fondo.
El "Ojo de Halcón" demostró que la bola era buena, pero en el segundo Haas forzó desde el fondo hasta que el ruso cometió el fatídico error. Las anteriores semifinales de Haas en Melbourne fueron en 1999 y 2002 y ahora saborea otra vez ese rico gusto.

Arquitectura y Diseño

MELBOURNE (ESPN) - Memorable, impresionante, inolvidable. El chileno Fernando González, el 10º favorito del torneo, le dio una clase magistral al español Rafael Nadal, Nº 2 del mundo, al superarlo en tres sets y avanzar cómdo a las semifinales del Abierto de Australia.
Con un marcador de 6-2, 6-4 y 6-3, González festejó como nunca, ya que alcanzó su primera semifinal en un certamen de Grand Slam. Así, se acerca a lo que logró su compatriota Marcelo Ríos, finalista en Melbourne en 1998.
Ahora González, quien afirma que vive su mejor momento tenístico, espera el viernes al alemán Tommy Haas, 12º favorito, quien salvó un punto de partido y venció al ruso Nikolay Davydenko (3º) por 6-3, 2-6, 1-6, 6-1 y 7-5 para alcanzar las semifinales en el rebound ace australiano.
A los 26 años, González, el Nº 9 del mundo, ya había llegado a cuartos de final una vez en cada uno de los otros tres campeonatos de Grand Slam: en el US Open 2002, en Roland Garros 2003 y en Wimbledon 2005. Su mejor actuación previa en Melbourne había sido acceder a octavos en 2002.
Así Nadal se quedó otra vez afuera de las semifinales en un torneo "Mayor" sobre canchas rápidas, como es habitual en el escolta del suizo Roger Federer, aunque fue finalista en el césped de Londres el año pasado.
CON POTENCIA Y ACTITUDLa dureza del servicio y derecha de González desterraron a Nadal en los cuartos de final, donde el jugador de Santiago se impuso en dos horas y cinco minutos.
"Salí a la pista lesionado en el glúteo y el isquiotibial izquierdo y apenas podía correr", manifestó Nadal tras el partido, al comentar que se hizo daño en el duelo de octavos de final contra el escocés Andy Murray.
Esas dos lesiones impidieron al español rendir al máximo en su duelo contra González. "Me levanté así", aseguró Nadal, y "salté al partido porque eran los cuartos de un Grand Slam".
González sumó la tercera victoria sobre el español en cuatro encuentros y alcanzó las semifinales de Melbourne para alegría de muchos chilenos que lo alentaron en el estadio Rod Laver Arena. En la otra semifinal se medirán el suizo Roger Federer (1º) y el estadounidense Andy Roddick (6º).
El encuentro comenzó una hora después de lo previsto, debido a la larga duración del duelo anterior entre Haas y Davydenko, ya que hubo que desalojar la pista y limpiar las tribunas.
La hinchada chilena, célebre siempre en Melbourne, no fue muy numerosa pero se hizo notar lo suficiente, con seguidores con pelucas pintadas con los colores de la bandera animando a su jugador, con el ya reconocido cántico "Chi, Chi, Chi... Le, Le, Le... Viva Chile".
El partido discurría por esos cauces, hasta que un espectador molestó a González cuando se disponía a hacer un segundo servicio, con el grito de "doble falta" en inglés. El juez de silla brasileño Carlos Bernardes solicitó luego respeto para los dos contendientes.
Nadal fue un jugador sin chispa, casi desconocido, durante buena parte del partido. Lento y con demasiados problemas con una derecha que le fallaba sin cesar, el de Manacor entró en una desesperación continua que le hizo gritar dos veces "puta", aunque tuvo suerte porque el juez no se dio cuenta.
González estuvo demoledor con su servicio, con el que consiguió 10 aces pero con el que siempre hizo mucho daño. Además neutralizó los tres puntos de ruptura que dispuso Nadal en todo el partido. Ese acierto al saque y una devastadora derecha con la que produjo 41 golpes ganadores se combinaron para destrozar el juego del español.
Mientras uno, el chileno, tenía un esquema perfectamente definido, el otro, Nadal, sufría para encontrarlo. Demasiado nervioso, el de Manacor no logró su primer ace hasta el quinto juego del tercer set, cuando minutos antes había solicitado la presencia del fisioterapeuta del torneo Paul Ness por un problema en una pierna.
El revés cortado de González, uno de los golpes que más ha mejorado desde que fichó al estadounidense Larry Stefanki como entrenador, también sirvió para ir minando la moral de Nadal, quien no encontraba el resquicio para centrarse, como le sucedió en octavos contra el escocés Andy Murray.
El chileno no bajó la guardia en ningún momento y no permitió entrar en el partido al campeón de Roland Garros, quien no perdía un encuentro de Grand Slam en tres sets, desde que Andy Roddick le eliminó en la segunda ronda del Abierto de Estados Unidos en 2004.
Mientras en el banco español era todo preocupación, la sonrisa imperaba en el de González, donde su novia, la argentina Gisela Dulko, no cesaba de animarlo. Nadal salvó un punto de partido, pero entregó el pase a las semis con un fallo de derecha. González levantó los brazos y explotó de alegría.
Con la eliminación de Nadal se acaba este año la participación española en los cuadros individuales del Abierto de Australia, un torneo maldito para ellos, pues es el único grande que falta por conquistar.
González se convirtió en el primer chileno que alcanza las semifinales de un Grand Slam después de Marcelo Ríos, finalista en Melbourne en 1998 y quien perdió en la lucha por el título ante el checo Petr Korda.
La progresión de González en este torneo ha sido evidente. El año pasado, cuando partía como noveno favorito, cayó en la primera ronda ante el estadounidense Alex Bogomolov y ahora sueña con alcanzar la final.
El santiaguino, temido por su poderoso servicio, metió 41 tiros ganadores y cometió apenas 16 errores. "Estoy realmente feliz", aseguró González. "Esta noche jugué un tenis increíble. Espero seguir así esta semana", se ilusionó.
SUPO DARLO VUELTAEl alemán es, con 28 años y nueve meses, el jugador más veterano que se mantiene en el cuadro. El año pasado ganó tres títulos: Delray Beach, Memphis y Los Angeles, para alcanzar los 10 que posee, todos en canchas duras, menos uno, Houston en 2004, sobre arcilla.
El germano acabó 2006 en el puesto 11º del mundo, su mejor clasificación desde que se perdió todo 2003, debido a una lesión en su hombro derecho. Ahora también sufrió algunos problemas físicos durante el tercer set en el muslo derecho, pero se recuperó.
Ganador del primer set, fue el alemán quien quedó 1-2 en parciales. Davydenko se adelantó 3-1 en el quinto set y luego, tras recortar Haas la diferencia, dispuso de un punto para cerrar su victoria con saque del alemán, pero el ruso se jugó el resto con un fuerte revés que se estrelló en la red.
Poco después, fue Haas el que quebró el saque de Davydenko en el undécimo game y luego se dispuso a servir él para ganar el encuentro. Haas disfrutó de dos bolas de partido y, en la primera, el ruso pidió revisión de la jugada al cantarle fuera un tiro a la línea de fondo.
El "Ojo de Halcón" demostró que la bola era buena, pero en el segundo Haas forzó desde el fondo hasta que el ruso cometió el fatídico error. Las anteriores semifinales de Haas en Melbourne fueron en 1999 y 2002 y ahora saborea otra vez ese rico gusto.

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