¿Es Federer? No, es Feña
Fernando González aplastó a Tommy Haas jugando como si fuera el Nº 1 del mundo, a quien ahora enfrentará en la final del Abierto de Australia.

MELBOURNE (ESPN) - Con un desempeño espléndido y valiéndose de sus potentes disparos, el chileno Fernando González se metió en la final del Abierto de Australia al doblegar por 6-1, 6-3 y 6-1 al alemán Tommy Haas.
"El Bombardero de La Reina" hizo honor a su apodo y dio una auténtica cátedra de tenis en el Rod Laver Arena, ante un Tommy Haas que fue presa de la desesperación frente al dominio del sudamericano.
González, quien se medirá al suizo Roger Federer en la final, es apenas el cuarto latinoamericano que disputará una final del Abierto de Australia, su primera en un torneo de Grand Slam.
Antes de él lograron meterse en el duelo por el título su compatriota Marcelo Ríos, quien cayó en 1998; el argentino Guillermo Vilas, quien ganó en 1979 y 1978 y perdió en 1977; y el peruano Alex Olmedo, quien se impuso en 1959.
Federer ha vencido a González en los nueve enfrentamientos previos. El año pasado lo hizo en las finales del Masters Series de Madrid y Basilea. El de Santiago sólo ha conseguido arrebatarle un set en esos nueve duelos.
UN PARTIDO DESPAREJO
El juego de González fue un despliegue soberbio en maestría y ejecución, con 42 golpes ganadores en los 82 puntos que hizo y cometiendo únicamente tres errores no forzados en los 91 minutos de exhibición.
El chileno invirtió ocho minutos más del tiempo que necesitó Federer para destruir al estadounidense Andy Roddick en la otra semifinal disputada el jueves, pero disputó un juego menos que él.
González venció al más puro estilo del suizo, con una lucidez en la pista fuera de lo común, apabullando a su rival como lo hizo el helvético frente a Roddick, con un tenis agresivo, potente y sobre todo letal.
Ahora retará al mismo Federer en Melbourne, donde se ha convertido en la gran sensación. De ganar, se colocaría tercero del mundo y si pierde, quinto. En ambos casos, será su mejor clasificación mundial.
"Ha sido un gran día. En los cuatro últimos partidos he jugado un gran tenis y estoy muy feliz. Durante muchos años jugué partidos en los que terminaba con muchos errores, pero ahora me siento muy calmado", señaló González.
"Roger es el número uno lejos, pero el domingo sólo será un partido más".
El banquillo de González vibró con su actuación, tanto su entrenador, el estadounidense Larry Stefanki, como su preparador físico Carlos Burgos. Sólo faltó su novia, la argentina Gisela Dulko. "Se marchó", se lamentó Fernando, "es que es una jugadora de tenis", la disculpó.
González, verdugo del español Rafael Nadal en cuartos de final, tuvo un comienzo arrollador al ganar los 11 primeros puntos del partido y acabar el set inicial sin un sólo error no forzado. El primero de ellos llegó en el juego de inicio del segundo capítulo. Hasta entonces sus golpes ganadores fueron un sacrificio para Haas, semifinalista en Melbourne en 1999 y 2002.
A medida que avanzaba el partido, González no bajó su ritmo y eso que Haas no se entregó jamás. La lucidez del de Santiago contagió de emoción a toda la comunidad chilena, que se volcó con él con sus tradicionales cánticos.
Sin embargo, Haas se fue hundiendo paulatinamente. Cometió cuatro dobles faltas, algunas decisivas en el desarrollo del juego, y acabó con 21 errores no forzados, escupiendo rabia ante su impotencia.
Más allá de que derrote a Federer, con quien tiene un balance totalmente desfavorable, el recibimiento a González en Viña del Mar, la semana próxima, donde tiene previsto participar en un torneo ATP y luego en la eliminatoria de Copa Davis contra Rusia en La Serena, promete ser espectacular.

Arquitectura y Diseño

MELBOURNE (ESPN) - Con un desempeño espléndido y valiéndose de sus potentes disparos, el chileno Fernando González se metió en la final del Abierto de Australia al doblegar por 6-1, 6-3 y 6-1 al alemán Tommy Haas.
"El Bombardero de La Reina" hizo honor a su apodo y dio una auténtica cátedra de tenis en el Rod Laver Arena, ante un Tommy Haas que fue presa de la desesperación frente al dominio del sudamericano.
González, quien se medirá al suizo Roger Federer en la final, es apenas el cuarto latinoamericano que disputará una final del Abierto de Australia, su primera en un torneo de Grand Slam.
Antes de él lograron meterse en el duelo por el título su compatriota Marcelo Ríos, quien cayó en 1998; el argentino Guillermo Vilas, quien ganó en 1979 y 1978 y perdió en 1977; y el peruano Alex Olmedo, quien se impuso en 1959.
Federer ha vencido a González en los nueve enfrentamientos previos. El año pasado lo hizo en las finales del Masters Series de Madrid y Basilea. El de Santiago sólo ha conseguido arrebatarle un set en esos nueve duelos.
UN PARTIDO DESPAREJO
El juego de González fue un despliegue soberbio en maestría y ejecución, con 42 golpes ganadores en los 82 puntos que hizo y cometiendo únicamente tres errores no forzados en los 91 minutos de exhibición.
El chileno invirtió ocho minutos más del tiempo que necesitó Federer para destruir al estadounidense Andy Roddick en la otra semifinal disputada el jueves, pero disputó un juego menos que él.
González venció al más puro estilo del suizo, con una lucidez en la pista fuera de lo común, apabullando a su rival como lo hizo el helvético frente a Roddick, con un tenis agresivo, potente y sobre todo letal.
Ahora retará al mismo Federer en Melbourne, donde se ha convertido en la gran sensación. De ganar, se colocaría tercero del mundo y si pierde, quinto. En ambos casos, será su mejor clasificación mundial.
"Ha sido un gran día. En los cuatro últimos partidos he jugado un gran tenis y estoy muy feliz. Durante muchos años jugué partidos en los que terminaba con muchos errores, pero ahora me siento muy calmado", señaló González.
"Roger es el número uno lejos, pero el domingo sólo será un partido más".
El banquillo de González vibró con su actuación, tanto su entrenador, el estadounidense Larry Stefanki, como su preparador físico Carlos Burgos. Sólo faltó su novia, la argentina Gisela Dulko. "Se marchó", se lamentó Fernando, "es que es una jugadora de tenis", la disculpó.
González, verdugo del español Rafael Nadal en cuartos de final, tuvo un comienzo arrollador al ganar los 11 primeros puntos del partido y acabar el set inicial sin un sólo error no forzado. El primero de ellos llegó en el juego de inicio del segundo capítulo. Hasta entonces sus golpes ganadores fueron un sacrificio para Haas, semifinalista en Melbourne en 1999 y 2002.
A medida que avanzaba el partido, González no bajó su ritmo y eso que Haas no se entregó jamás. La lucidez del de Santiago contagió de emoción a toda la comunidad chilena, que se volcó con él con sus tradicionales cánticos.
Sin embargo, Haas se fue hundiendo paulatinamente. Cometió cuatro dobles faltas, algunas decisivas en el desarrollo del juego, y acabó con 21 errores no forzados, escupiendo rabia ante su impotencia.
Más allá de que derrote a Federer, con quien tiene un balance totalmente desfavorable, el recibimiento a González en Viña del Mar, la semana próxima, donde tiene previsto participar en un torneo ATP y luego en la eliminatoria de Copa Davis contra Rusia en La Serena, promete ser espectacular.

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