Fue una aplanadora
La estadounidense Serena Williams arrolló a la rusa María Sharapova al ganarle por 6-1 y 6-2 y obtuvo por tercera vez el Abierto de Australia.

MELBOURNE (ESPN) - Aplastante, rotunda, sensacional. A pura potencia, con decisión y mentalidad ganadora, la estadounidense Serena Williams derrotó a la rusa María Sharapova, la máxima favorita, por 6-1 y 6-2 en la final y así obtuvo por tercera vez el Abierto de Australia.
A los 25 años, la menor de las famosas hermanas Williams, ex Nº 1 del mundo y quien llegó a Melbourne en el 81º puesto del ranking de la WTA tras un 2006 lleno de lesiones, se dio un gusto enorme. Para colmo, se tomó revancha de la derrota sufrida ante la rusa en la final de Wimbledon de 2004.
Aquella vez, Sharapova logró su primer Grand Slam, con 17 años, y triunfó por 6-1 y 6-4. Dos años y medio después, la venganza fue tremenda, ya que la estadounidense cedió dos games menos y dio el gran golpe del torneo.
Así, mientras la gran mayoría apostaba por la rusa, quien ahora recuperó el primer puesto del ranking mundial, Serena logró su 8ª corona de Grand Slam y el 27º título como profesional.
Y se adelantó 3-2 en los duelos personales contra Sharapova, quien sintió una frustración enorme al verse superada desde el comienzo. La rusa continúa ahora con dos torneos "Mayors" en su haber y un total de 15 en su carrera. Venía de festejar en el US Open 2006.
Para Serena, fue su primer título en 15 torneos, desde que ganó el Abierto de Australia en 2005. Su primera conquista en Melbourne había sido en 2003.
Así, Serena agiganta su figura de supercampeona y por algo ya había ganado, al menos en una oportunidad y en distintos años, los cuatro certámenes de Grand Slam.
Tras este triunfo, en una de las finales femeninas más cortas de la historia, Serena saltará al 14º puesto del mundo, culminando un regreso espectacular después de haberse perdido gran parte de 2002 por una lesión en el tobillo derecho y 2004 para recuperarse de una operación en el cuádriceps izquierdo.
En 2006 Serena apenas jugó cuatro torneos, llegando a las semifinales de Cincinnati como mejor resultado. La estadounidense había ganado el Abierto de Australia en 2003 y 2005, en ambos salvando bolas de partido en semifinales. Hace dos años, precisamente Sharapova dispuso de tres de ellas en la penúltima ronda y tampoco pudo con ella.
Esta fue la victoria más dominante en un encuentro en el Melbourne Park, desde que la alemana Steffi Graf venciera a la española Arantxa Sánchez Vicario por 6-0 y 6-2 en 1994.
Williams conectó un revés para acabar con su oponente, lanzó su raqueta al aire y se dejó caer de espaldas en la pista. La estadounidense se levantó, saltó al otro lado de la cancha, intercambió saludos con los asistentes y con su madre, Oracene Price, y luego trotó de vuelta a la cancha con sus brazos arriba en señal de triunfo.
Serena inició con agresividad la definición y nunca bajó el ritmo. Ganó 12 puntos seguidos para adquirir una ventaja de 4-0. Salvó un break-point en el quinto game, antes de que Sharapova se llevara el punto cuando estaban empatadas para poner las acciones en 5-1. Y siguió dominando con su tremenda potencia.
Rápida, contundente, expeditiva, en la línea del suizo Roger Federer y del chileno Fernando González, protagonistas de la final masculina, Serena entusiasmó con su juego. De hecho, luego comentó que se inspiró en las victorias de ellos en semifinales. "Yo también podía hacerlo", aseguró.
Serena se alzó con su tercer Abierto de Australia, dejando al público con la miel en los labios, pues todos esperaban una lucha más dura por parte de "Misha", quien el lunes recuperará el puesto de número uno del mundo.
Pero la que jugó como una auténtica reina del tenis mundial fue Serena para lograr el reconocimiento unánime del que ahora, ya en el puesto 14 del mundo, escala posiciones de acuerdo con su valía y a la caza de las mejores.
Con el techo cerrado, Serena supo que la victoria podía ser suya apoyada en su mejor saque. Sharapova nunca supo qué hacer para detener a su rival. Anclada en el fondo se parapetó como pudo para contrarrestar la fuerza de Serena, quien anotó siete aces para acabar con 64 en total, como líder indiscutible en estas dos semanas.
La rusa no cejó en su empeño pero no encontró la forma e incluso su derrota pudo ser peor y convertirse en más dura todavía. Por segundo año consecutivo, no hubo color en la final femenina.
En 2006, la francesa Amelie Mauresmo ganó el título al vencer a la belga Justine Henin-Hardenne, ausente este año tras su separación matrimonial, por 6-1, 2-0 y abandono, debido a problemas estomacales, disparando todas las conjeturas sobre las verdaderas razones de su adiós en ese partido.
No hubo esas dudas en la victoria de Serena, quien se tumbó a lo largo de la pista tras lograr el último punto con un revés espectacular. Luego saltó de alegría, bailó de júbilo y repartió besos por doquier.
"No puedo decir mucho, no mucha gente pensaba que serías capaz de llegar a la final, pero no se debe subestimarte", le dijo Sharapova a su verduga.
"Eres una campeona increíble, sabía de lo que eras capaz y lo has demostrado hoy y muchas veces antes", añadió en la entrega de trofeos, recordando cómo un día, cuando jugaba el torneo junior en las pistas exteriores, soñó que disputaría la final en la Rod Laver Arena. "Quiero jugar contra ti más veces y ganar algunas, eso espero", concluyó.
Con el mismo traje verde que utilizó las dos últimas semanas y llorando, Serena dedicó el título a su hermana mayor, Yetunde Price, asesinada el 13 de septiembre de 2003 en Compton, un suburbio de Los Angeles, tras ser disparada por un individuo en un incidente de tráfico.
"Te quiero mucho, Yetunde", exclamó. Su discurso fue casi más largo que su actuación sobre la pista, dando las gracias a toda su familia, especialmente a su madre Oracene, y a su entorno por recomendarle que no abandonara jamás. "Mamá, ya sabes cómo soy yo", comentó.
"Ella tiene muchos años por delante, más que yo", señaló Williams sobre la rusa, "es una gran luchadora, siempre pelea hasta el último punto y eso es lo que me gusta ver".
Con 5-0 abajo, Sharapova remató una bola en la red al cuerpo de Serena. Así desataba la furia contenida en esos inicios del encuentro, en los que se sentía indefensa e intimidada. La campeona del US Open falló con su saque, una de sus mejores armas, cometiendo seis dobles faltas.
Situada en el puesto 81º del mundo, Serena se convirtió en la segunda jugadora que se corona campeona de este Abierto sin ser cabeza de serie (Chris O'Neil en 1978) y la séptima que gana tres veces este título.

Arquitectura y Diseño

MELBOURNE (ESPN) - Aplastante, rotunda, sensacional. A pura potencia, con decisión y mentalidad ganadora, la estadounidense Serena Williams derrotó a la rusa María Sharapova, la máxima favorita, por 6-1 y 6-2 en la final y así obtuvo por tercera vez el Abierto de Australia.
A los 25 años, la menor de las famosas hermanas Williams, ex Nº 1 del mundo y quien llegó a Melbourne en el 81º puesto del ranking de la WTA tras un 2006 lleno de lesiones, se dio un gusto enorme. Para colmo, se tomó revancha de la derrota sufrida ante la rusa en la final de Wimbledon de 2004.
Aquella vez, Sharapova logró su primer Grand Slam, con 17 años, y triunfó por 6-1 y 6-4. Dos años y medio después, la venganza fue tremenda, ya que la estadounidense cedió dos games menos y dio el gran golpe del torneo.
Así, mientras la gran mayoría apostaba por la rusa, quien ahora recuperó el primer puesto del ranking mundial, Serena logró su 8ª corona de Grand Slam y el 27º título como profesional.
Y se adelantó 3-2 en los duelos personales contra Sharapova, quien sintió una frustración enorme al verse superada desde el comienzo. La rusa continúa ahora con dos torneos "Mayors" en su haber y un total de 15 en su carrera. Venía de festejar en el US Open 2006.
Para Serena, fue su primer título en 15 torneos, desde que ganó el Abierto de Australia en 2005. Su primera conquista en Melbourne había sido en 2003.
Así, Serena agiganta su figura de supercampeona y por algo ya había ganado, al menos en una oportunidad y en distintos años, los cuatro certámenes de Grand Slam.
Tras este triunfo, en una de las finales femeninas más cortas de la historia, Serena saltará al 14º puesto del mundo, culminando un regreso espectacular después de haberse perdido gran parte de 2002 por una lesión en el tobillo derecho y 2004 para recuperarse de una operación en el cuádriceps izquierdo.
En 2006 Serena apenas jugó cuatro torneos, llegando a las semifinales de Cincinnati como mejor resultado. La estadounidense había ganado el Abierto de Australia en 2003 y 2005, en ambos salvando bolas de partido en semifinales. Hace dos años, precisamente Sharapova dispuso de tres de ellas en la penúltima ronda y tampoco pudo con ella.
Esta fue la victoria más dominante en un encuentro en el Melbourne Park, desde que la alemana Steffi Graf venciera a la española Arantxa Sánchez Vicario por 6-0 y 6-2 en 1994.
Williams conectó un revés para acabar con su oponente, lanzó su raqueta al aire y se dejó caer de espaldas en la pista. La estadounidense se levantó, saltó al otro lado de la cancha, intercambió saludos con los asistentes y con su madre, Oracene Price, y luego trotó de vuelta a la cancha con sus brazos arriba en señal de triunfo.Serena inició con agresividad la definición y nunca bajó el ritmo. Ganó 12 puntos seguidos para adquirir una ventaja de 4-0. Salvó un break-point en el quinto game, antes de que Sharapova se llevara el punto cuando estaban empatadas para poner las acciones en 5-1. Y siguió dominando con su tremenda potencia.
Rápida, contundente, expeditiva, en la línea del suizo Roger Federer y del chileno Fernando González, protagonistas de la final masculina, Serena entusiasmó con su juego. De hecho, luego comentó que se inspiró en las victorias de ellos en semifinales. "Yo también podía hacerlo", aseguró.
Serena se alzó con su tercer Abierto de Australia, dejando al público con la miel en los labios, pues todos esperaban una lucha más dura por parte de "Misha", quien el lunes recuperará el puesto de número uno del mundo.
Pero la que jugó como una auténtica reina del tenis mundial fue Serena para lograr el reconocimiento unánime del que ahora, ya en el puesto 14 del mundo, escala posiciones de acuerdo con su valía y a la caza de las mejores.
Con el techo cerrado, Serena supo que la victoria podía ser suya apoyada en su mejor saque. Sharapova nunca supo qué hacer para detener a su rival. Anclada en el fondo se parapetó como pudo para contrarrestar la fuerza de Serena, quien anotó siete aces para acabar con 64 en total, como líder indiscutible en estas dos semanas.
La rusa no cejó en su empeño pero no encontró la forma e incluso su derrota pudo ser peor y convertirse en más dura todavía. Por segundo año consecutivo, no hubo color en la final femenina.
En 2006, la francesa Amelie Mauresmo ganó el título al vencer a la belga Justine Henin-Hardenne, ausente este año tras su separación matrimonial, por 6-1, 2-0 y abandono, debido a problemas estomacales, disparando todas las conjeturas sobre las verdaderas razones de su adiós en ese partido.
No hubo esas dudas en la victoria de Serena, quien se tumbó a lo largo de la pista tras lograr el último punto con un revés espectacular. Luego saltó de alegría, bailó de júbilo y repartió besos por doquier.
"No puedo decir mucho, no mucha gente pensaba que serías capaz de llegar a la final, pero no se debe subestimarte", le dijo Sharapova a su verduga.
"Eres una campeona increíble, sabía de lo que eras capaz y lo has demostrado hoy y muchas veces antes", añadió en la entrega de trofeos, recordando cómo un día, cuando jugaba el torneo junior en las pistas exteriores, soñó que disputaría la final en la Rod Laver Arena. "Quiero jugar contra ti más veces y ganar algunas, eso espero", concluyó.
Con el mismo traje verde que utilizó las dos últimas semanas y llorando, Serena dedicó el título a su hermana mayor, Yetunde Price, asesinada el 13 de septiembre de 2003 en Compton, un suburbio de Los Angeles, tras ser disparada por un individuo en un incidente de tráfico.
"Te quiero mucho, Yetunde", exclamó. Su discurso fue casi más largo que su actuación sobre la pista, dando las gracias a toda su familia, especialmente a su madre Oracene, y a su entorno por recomendarle que no abandonara jamás. "Mamá, ya sabes cómo soy yo", comentó.
"Ella tiene muchos años por delante, más que yo", señaló Williams sobre la rusa, "es una gran luchadora, siempre pelea hasta el último punto y eso es lo que me gusta ver".
Con 5-0 abajo, Sharapova remató una bola en la red al cuerpo de Serena. Así desataba la furia contenida en esos inicios del encuentro, en los que se sentía indefensa e intimidada. La campeona del US Open falló con su saque, una de sus mejores armas, cometiendo seis dobles faltas.
Situada en el puesto 81º del mundo, Serena se convirtió en la segunda jugadora que se corona campeona de este Abierto sin ser cabeza de serie (Chris O'Neil en 1978) y la séptima que gana tres veces este título.

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